Los amigos de siempre han cambiado. Tu percepción del amor, de la amistad, del olvido y del recuerdo, también.
Esa manera aventurada de amar, las pocas luces que te alumbraban y que te servían para llegar a su casa ya no están más.
La poca seguridad de su avenida, de tu esquina, de su mirada, la capacidad para seguirle en su juego, en su desequilibrio, están ya lejos.
Pero haces caso a la canciones que te dedica, a sus idas y venidas, a su intención de recuperarte, de quererte para siempre. Haces caso pero sabes que sólo le duró cuatro meses la estabilidad.
Sólo es cuestión de esperar.
Todas aquellas cosas que no existen más
Junio 20, 2009 de Mercedes Palomino