Cuando Pedro me dejó, tenía dos cosas que pensar:
1. Estaba loca porque me puse a llorar como si de verdad me hubiera importado.
2. En el fondo me dolía haber mentido, cuando sé q sí que pude quererlo de verdad.
3. A ver si era el amor de vida….
Ya sé, puse dos cuando eran tres, es que este último no.
Quiero que algo mejorcito venga detrás, o mejor no… mejor algo muy mal muy mal que me distraiga de todo.
Qué suerte tengo! Me merezco la mitad de todo. La cuarta de todo. La octava, para ser más precisos.

1 comment
Comments feed for this article
Mayo 16, 2008 en 4:08 am
Carlos Esquivel
No creo que algo mal sea bueno, porque después escribirás otro post igual. Debe ser algo mucho mejor para que te haga olvidar (ojo, olvidar no distraer) todo lo malo.
Y deberías merecerte por lo menos el doble de todo